
La naturaleza, cofre del Art de Vivre
Desde la Antigüedad, L’Hospitalet ha sido una tierra de acogida. Una tradición cultivada y realzada para convertirse hoy en un Wine Resort enteramente dedicado al art de vivre, al descubrimiento del vino y de su terroir.
En esta finca de 1000 hectáreas, el verdadero lujo reside también en el espacio y la naturaleza. Entre hileras de viñedos en perfecta armonía y un parque sombreado, Château L’Hospitalet y Villa Soleilla ofrecen 41 habitaciones, entre ellas 28 suites, complementadas con variadas propuestas gastronómicas y memorables experiencias enoturísticas.

Gastronomía
Regálese una escapada de visitas y degustaciones enológicas entre viñedos durante un fin de semana o una estancia inolvidable para descubrir los paisajes vinícolas de Occitania.
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Experiencias
Tendrá la oportunidad de descubrir más de 90 referencias de vinos diferentes de la región de Occitania, procedentes de las 16 fincas Gérard
Bertrand.

Exposiciones
Paseando por los senderos y estancias del château, podrá descubrir diversas creaciones de artistas y artesanos locales.
DescubrirNuestra actualidad
Tuvimos una habitación estándar que es más que suficiente con todo el confort necesario. La piscina climatizada es una auténtica delicia, al igual que la pista de tenis. El desayuno es sencillamente sublime, con infinidad de elaboraciones caseras. Sin olvidar el zumo de naranja natural o el bufé frío. Además, el entorno es maravilloso para realizar caminatas o salir a correr.
Una velada romántica y mágica. Un servicio impecable y un personal atento y profesional. ¡El chef vino a nuestra mesa al final de la noche y de la cena! Volveremos con nuestros amigos y esta vez nos alojaremos allí.
Un lugar sublime entre viñedos, una acogida encantadora, un personal atento y disponible, habitaciones espaciosas, un restaurante y una cocina refinada llena de sabores, una velada de jazz inmejorable; un entorno idílico para los amantes del vino y la música. Lo recomendamos.
Un castillo en medio de los viñedos. Una vista magnífica desde la sala del restaurante. ¡¡¡Una maravilla!!! Un personal amable y sonriente. La cocina es refinada y de calidad. Volveré, ya que tienen excelentes vinos. Además, existe la posibilidad de realizar una cata para los amantes del buen vino. Realmente merece la pena la visita.
Una velada excelente tanto a nivel culinario como musical (es ya nuestra tercera visita). Personal sonriente y atento. ¡Esperamos con impaciencia la próxima velada post-confinamiento!














